10 recomendaciones para un turismo sostenible 1

El turismo de naturaleza es aquel que se desarrolla en torno a los atractivos naturales de una zona. Los turistas experienciales buscan lo real y quieren estar inmersos en una rica experiencia natural, cultural o histórica. Algunos ejemplos incluyen la observación de aves, la observación de estrellas, la fotografía, el turismo botánico, el senderismo, la caza, la pesca, las visitas a parques naturales y a yacimientos arqueológicos, etc.

Dentro de esta modalidad hemos mencionado el turismo ornitológico (observación de aves), cuya práctica está creciendo y cada vez se incluye más en modelos de desarrollo sostenible en zonas de gran importancia para la biodiversidad, como la Reserva Natural Parcial de la Ría de Villaviciosa. El aumento de este tipo de turismo es beneficioso porque contribuye de forma directa en la economía de zonas importantes para las aves y también porque esta actividad aviva la concienciación respecto a la importancia de la conservación del medio ambiente. Sin embargo, el creciente número de personas que visitan áreas ambientalmente sensibles puede hacer que las aves y sus ecosistemas se vean afectados negativamente.

Para avanzar en el desarrollo de modelos de turismo sostenible, es importante la sensibilización y formación de todos los agentes involucrados (empresas de viajes, guías turísticos, empresas de servicios, hoteleros y hosteleros, etc.), pero sin olvidar el grado de responsabilidad del turista, que debe observar un conjunto de buenas prácticas en el disfrute de su actividad.

Para promover la concienciación del turista y una conducta responsable, la Fundación Biodiversidad, junto con el Ministerio de Medio Ambiente y la compañía Iberia, desarrollaron un decálogo de consejos prácticos que nos parece oportuno reproducir a continuación.

  1. Al planificar su viaje, elija aquellos proveedores que le ofrezcan garantías de calidad y de respeto a los derechos humanos y al medio ambiente.
  2. Utilice los recursos naturales, como el agua y la energía, con moderación. Recuerde que son bienes escasos.
  3. Trate de minimizar la generación de residuos. Son una fuente de contaminación.
  4. Cuando tenga que deshacerse de un residuo, hágalo de la manera más limpia que le facilite su lugar de destino.
  5. En un espacio natural procure que la única huella que deje atrás sea la de su calzado.
  6. Si visita ecosistemas sensibles, como arrecifes de coral o selvas, infórmese de cómo hacerlo para causar el menor impacto posible y no degradarlos.
  7. Al comprar regalos y recuerdos busque productos que sean expresión de la cultura local. Favorecerá la economía de los pueblos que le acogen y la diversidad cultural.
  8. No adquiera flora y fauna protegida por el Convenio de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), ni productos derivados de dichas especies. Es un delito y contribuye a su extinción.
  9. En su destino disfrute conociendo la cultura, costumbres, gastronomía y tradiciones de las poblaciones locales. Respételas y acérquese a ellas, tienen mucho que contarle.
  10. Trate de contribuir con su presencia al desarrollo de un turismo responsable y sostenible, construyendo con su viaje un planeta más saludable y solidario.

Además de este decálogo, existen diversos manuales de buenas prácticas específicos para el turismo ornitológico que inciden en el respeto por el bienestar de las aves, para cuya observación no debemos alterar ni su hábitat ni sus ciclos de vida.

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