Las personas que nunca han viajado solas a menudo describen su primer viaje en solitario como una experiencia casi mística. Adentrarse en un nuevo entorno sin filtrar por los prejuicios, gustos o preferencias de un compañero de viaje puede ser algo embriagador. El viaje en solitario te da la oportunidad de disfrutar al completo de tu esparcimiento personal. Pero por otra parte, viajar en solitario también tiene sus inconvenientes, como las preocupaciones por mantener tu seguridad e integridad, la soledad y un incremento en las tarifas de alojamiento. Pero con un poco de preparación y sentido común podrás encarar los momentos difíciles y disfrutar de tu experiencia sin que te cueste más de lo razonable.

¿Por qué viajar solo?

El viaje en solitario puede ser la cima de la autocomplacencia; puedes decidir cuándo pasear, cuándo descansar, cuándo y dónde comer, o incluso sacar el ordenador y ponerte a trabajar si crees que es el momento. Otro beneficio de viajar solo es que tus errores son tuyos y tus triunfos son aún más emocionantes. No hay que preocuparse porque tu insistencia en atravesar todo un concejo para ir a ver un monumento que estaba cerrado le haya arruinado el día a tu pareja; el día es tuyo y puedes elegir si haces una caminata, si vas de compras, si te integras entre la gente local, si te dedicas a la contemplación o si te apuntas a una experiencia de aprendizaje.

Además, puedes hacer exactamente lo que quieras hacer ¡¡todo el tiempo!! ¿Siempre has querido probar el surf? Pues inscríbete en una clase y ve a por ello; nadie se quedará sentado en la playa esperando aburrido mientras tú te lo pasas bien entre las olas. ¿Que no te apetece subir a aquella montaña tan alta? Pues acércate solo un poco y mírala desde lejos. A continuación mostramos un breve resumen con…

10 ventajas de viajar solo

  1. Te centrarás más en el destino. La falta de personas conocidas con las que interactuar durante el viaje te obliga a relacionarte mucho más directamente con tu entorno: dónde estás y no con quién estás. Esta es probablemente la razón por la que muchos viajeros reportan recuerdos más vívidos de sus viajes en solitario; su atención está absolutamente enfocada en los lugares que han visitado.
  2. Conocerás a más lugareños. Si no puedes recurrir a tus compañeros de viaje para distraerte o para que hagan de intérprete si no hablas el idioma del país, tendrás que apoyarte en la gente local, ya sea que busques interacción humana o no. Y por otra parte, un viajero en solitario suele parecer más accesible —si estás con una pareja o un amigo, hablaréis mayormente el uno con el otro y es posible que las personas del entorno mantengan la distancia, pero si estás solo, a menudo es más fácil que otra persona (probablemente del lugar) inicie una conversación contigo (o viceversa).
  3. No pasa nada si algo no cumple las expectativas. Cuando viajamos con otros, a menudo somos selectivos a la hora de sugerir actividades porque nos ronda el temor de que si alguna de nuestras propuestas no satisface a todo el mundo, podría ser una fuente de culpa y conflicto. Precisamente por eso muchas veces descartamos aquellas actividades que más nos apetecería hacer y acabamos cediendo a las preferencias del grupo (=de otros). En cambio, en un viaje en solitario, si tomas la decisión equivocada no tienes que preocuparte por nadie —aparte de ti mismo— y no te sentirás culpable por arruinar el día a otra persona. Además, si necesitas replantear tu itinerario será mucho más fácil hacerlo si vas solo.
  4. Puedes cambiar de planes e improvisar sobre la marcha. Cuando se viaja en grupo, un cambio de planes puede generar preocupaciones personales, financieras y de otro tipo. Pero si viajas solo, puedes simplemente tomar una decisión y seguir adelante. Esto puede aplicarse a decisiones pequeñas y a grandes, como elegir el sitio para comer o decidir si alquilas un coche y regresas a casa, o si prolongas tu estancia unos días más, etc.
  5. Tendrás el control financiero completo. ¿Quieres gastar un montón de dinero en una habitación frente al mar? Adelante. ¿Quieres gastar muy poco en comida? Bien. ¿Quieres ir solo a museos, eventos y atracciones gratuitas? Guarda tu dinero. Como viajero en solitario, tienes la última (y única) palabra sobre cada euro que gastes.
  6. No hay burbuja de aislamiento. Cuando viajamos con amigos y familia, gran parte de nuestra experiencia es compartida, lo que puede ofrecer ricas recompensas pero también puede crear una burbuja aislante entre nuestro grupo de viajeros y el mundo que nos rodea. En cambio, viajar solo hace casi imposible permanecer en tu propia zona de confort durante todo el tiempo y tendrás que romper la capa de aislamiento unas cuantas veces. Eso te llevará a experiencias de viaje más intensas.
  7. Puedes encontrar tu propio ritmo y disfrutarlo. Al viajar solo, tu horario es completamente tuyo para decidir. En nuestra vida cotidiana muchas veces nos vemos sometidos a la tiranía de tener que acomodar nuestros horarios a los de otras personas, y esto también se traslada al tiempo de ocio, en el que muchas veces organizamos nuestras vacaciones adaptándonos a las preferencias del grupo. En cambio, viajando solo puedes planificar el viaje en las fechas que mejor te vengan a ti, dedicar todo el tiempo que quieras a visitar un museo o a disfrutar de las vistas desde un mirador, quedarte en el hotel leyendo un libro, o cualquier cosa que se te ocurra y que a casi todo el mundo le parecería una pérdida de tiempo. Seguir tu propio ritmo sin compromiso puede que no sea posible en la vida diaria, pero es una diversión genial y un gran regalo para uno mismo durante unas vacaciones en solitario.
  8. Aumentará la confianza en ti mismo. Para muchas personas el primer viaje en solitario fue una fuente de inquietud, pero con el tiempo estas experiencias acabaron siendo una fuente de autoconfianza y autoestima. El hecho de no tener a nadie en quien apoyarte durante tu viaje te obliga a recurrir a tu propio ingenio para salir de cualquier aprieto en el que te veas envuelto. Y cuando ves que has sido capaz de resolverlo sin ayuda de nadie, te encontrarás con una nueva sensación de confianza y fe en ti mismo. Y esta sensación también te acompañará en tu día a día, no se quedará únicamente en los viajes.
  9. Abre más posibilidades de viajar. Cuando te planteas viajar solo, no te importa que nadie más esté interesado en visitar los mismos lugares que a ti te apetecen o si le vienen bien las mismas fechas que a ti. Simplemente tomas la decisión, planificas lo que necesites y te vas tú solo.
  10. Proporciona sensaciones únicas. Muchos sucesos mundanos ofrecen emociones fuertes y memorables cuando viajas solo. Imagina despertarte en un hotel de una región donde no conoces a nadie y donde casi nadie sabe que estás. Imagina que tienes todo el día para improvisar o hacer lo que te de la gana sin horarios, y que puedes dar rienda suelta a tu instinto aventurero… Puede ser una experiencia única y embriagadora.

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