El turismo es uno de los sectores más importantes y de mayor crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, la relación entre el turismo y el entorno natural puede ser compleja. Aunque podemos vincular el turismo al crecimiento del desarrollo de infraestructuras como carreteras, aeropuertos, instalaciones turísticas y otros beneficios económicos, el desarrollo turístico también puede perjudicar al medio ambiente.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) define el turismo como un fenómeno social, cultural y económico que «comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno natural por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos».

La vasta industria del turismo afecta a diversos sectores como la hostelería, las agencias de viajes, las organizadoras de eventos, las empresas de aventura, etc. Y también tiene el poder de transformar la esencia y el modo de vida de los lugares elegidos como destinos turísticos, pues a nivel mundial, la industria del turismo ha influido en el crecimiento y desarrollo de muchos de estos lugares, alterando el entorno y los modos de vida en sus ecosistemas —también humanos.

La aportación del turismo al PIB mundial es muy importante y debido a lo lucrativo del sector, muchos países y regiones promueven activamente políticas que impulsan el turismo y los viajes. Además, el turismo ha evolucionado en varias dimensiones, incluido el turismo de masas, el turismo de nicho, el turismo de invierno, el turismo «para hacer caridad», el turismo bélico, el religioso e incluso algunas industrias emergentes como el turismo espacial. Es cierto que el crecimiento del turismo puede tener un impacto positivo en la sociedad, pero es tan cierto como que el turismo incontrolado y convencional puede ser una amenaza sustancial para el entorno natural en todo el mundo.

Aunque el sector turístico puede generar ingresos suficientes y mejorar el estilo de vida de las personas de la comunidad local, también puede provocar la degradación del medio ambiente si no se hace con la planificación adecuada. Veamos algunos de los impactos negativos del turismo en el medio ambiente:

AGOTAMIENTO DE LOS RECURSOS NATURALES

El desarrollo del turismo puede suponer una carga para recursos naturales como el agua, la energía y los alimentos, especialmente en comunidades locales donde estos recursos ya escasean.

En muchos destinos turísticos, los viajeros tienden a utilizar más agua de la que usan en casa. Esto podría provocar una escasez que afectaría a los residentes locales. Del mismo modo, los destinos turísticos populares y las instalaciones recreativas requieren más agua durante la temporada alta de turismo. A medida que el agua se redirige a estas instalaciones, se agotan los pozos y suministros de las comunidades anfitrionas. Por ejemplo, un campo de golf medio en un país tropical utiliza tanta agua como 60.000 habitantes de una aldea rural.

Además del agua, el desarrollo turístico puede ejercer presión sobre otros recursos naturales como los alimentos, la energía y otras materias primas que ya pueden escasear. Muchos destinos turísticos utilizan estos recursos para satisfacer las expectativas de los visitantes mediante servicios como el suministro de electricidad, calefacción, agua caliente, aire acondicionado, etc., los cuales incrementan el consumo de energía.

Del mismo modo, la extracción de estos recursos también tiene un impacto físico negativo en el medio ambiente (combustibles fósiles, leña, instalaciones de energía solar o eólica…), provocando el deterioro del suelo y la deforestación.

Cuantas más instalaciones turísticas se construyen, más hábitats naturales se destruyen, desplazando a la fauna de sus hogares.

CONTAMINACIÓN AMBIENTAL, ACÚSTICA Y ATMOSFÉRICA

Como ocurre con muchas otras industrias, la contaminación ambiental también es una consecuencia importante del turismo. Puede presentarse de varias formas. Desde la contaminación por aguas residuales, la contaminación acústica, la eliminación inadecuada de residuos sólidos, etc. En el caso particular de los cruceros, el exceso de aguas residuales llega a afectar a los entornos costeros modificando las condiciones de vida marina, lo que repercute en la salud animal y humana.

Los vehículos recreativos, como las motos acuáticas, pueden contribuir a la contaminación acústica, molestar a los habitantes de la comunidad anfitriona y angustiar a la fauna. También en este apartado destacan los cruceros, pues emiten ruidos y vibraciones que llegan a aguas profundas, perturbando la vida de muchos animales acuáticos.

Para satisfacer la demanda turística también hay un incremento en la frecuencia de los medios de transporte por aire, en ferrocarril o por carretera. Esto aumenta las emisiones de dióxido de carbono, contribuyendo al cambio climático y a otros problemas de contaminación adicional (lluvia ácida, etc.).

EL EXCESO EN LA PRODUCCIÓN DE RESIDUOS

La cuestión de la basura y los residuos sólidos es otro problema asociado al turismo. Muchas atracciones y actividades turísticas contribuyen a la elevada concentración de residuos y a su eliminación inadecuada. Los turistas generan toneladas de residuos que pueden afectar al entorno físico.

USO INSOSTENIBLE DEL SUELO

Uno de los impactos ambientales negativos del turismo es el uso insostenible del suelo. Con la rápida expansión de las infraestructuras y el aumento de las actividades turísticas, se acelera la erosión del suelo. Si el número de turistas en un ecosistema rebasa el nivel que éste puede asimilar, se producirán cambios en las propiedades del suelo. A medida que se construyen edificios e infraestructuras y se elimina la vegetación original el suelo se irá deteriorando y perdiendo permeabilidad, favoreciendo el aumento de catástrofes naturales (riadas, etc.).

PÉRDIDA DE DIVERSIDAD BIOLÓGICA

La pérdida de biodiversidad es otro de los impactos negativos del turismo. Algunos de los lugares turísticos más populares se encuentran cerca de ecosistemas sensibles. Estos ecosistemas incluyen selvas tropicales, manglares, humedales, praderas marinas y arrecifes de coral, que atraen a los turistas.

El desarrollo de infraestructuras cerca de estos lugares puede provocar la erosión del suelo y la deforestación. Además, la pérdida de diversidad biológica puede alterar los ciclos naturales de los organismos vivos, ejercer presión sobre las especies amenazadas y provocar también la pérdida de hábitats naturales.

INTRODUCCIÓN DE ESPECIES INVASORAS, NO AUTÓCTONAS

Los turistas pueden introducir especies no autóctonas como insectos, plantas e incluso enfermedades, causando la alteración o destrucción del ecosistema. Estas especies, que en sus nuevos hábitats no suelen tener depredadores naturales, pueden alterar de forma irreversible la red trófica.

EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO

Uno de los impactos ambientales adversos más importantes del turismo es la emisión de gases de efecto invernadero nocivos. En el mundo actual, varias actividades contribuyen a liberar emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro entorno.

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), los turistas viajan utilizando tres medios de transporte principales: avión, carretera y ferrocarril, siendo el avión el que más contribuye a las emisiones de dióxido de carbono. En conjunto, el transporte representa el 75% de las emisiones de CO2.

Además de los desplazamientos, los vehículos de recreo también producen emisiones de gases nocivos, tanto en turismo de montaña e invierno como de costa y verano.

AGOTAMIENTO DE LA CAPA DE OZONO

La capa de ozono protege la vida en la Tierra de los rayos ultravioleta (UV) del sol. Absorbe las longitudes de onda de la radiación solar, que pueden dañar tanto a los animales como a los seres humanos.

Las actividades turísticas contribuyen a que las sustancias que agotan la capa de ozono la destruyan. Por ejemplo, los frigoríficos y aparatos de aire acondicionado, entre otros, contienen sustancias que agotan la capa de ozono. El uso constante de estos aparatos aumenta la emisión de sustancias destructoras de la capa de ozono. Las emisiones de los aviones a reacción también contribuyen al agotamiento de la capa de ozono de la Tierra.

DAÑOS CAUSADOS POR LA ACTIVIDAD DE SENDERISMO

Caminar a lo largo de las cadenas montañosas, a través de senderos rurales o por itinerarios forestales, puede dañar acumulativamente los ecosistemas naturales. Inevitablemente la presencia humana en estos hábitats va dejando un rastro de basura que unido al pisoteo constante sobre la vegetación provoca cambios en la composición de las especies de plantas. La práctica de esta actividad sostenida en el tiempo ejerce una creciente presión sobre estas áreas, y solo las plantas más resistentes pueden sobrevivir.

Además del daño a la vida vegetal, el senderismo —que consiste en pisotear el suelo— también perturba el hábitat de la fauna silvestre. La presión constante puede dañar las madrigueras de mamíferos, reptiles y aves. Tirar basura no solo contamina la tierra, sino que también altera la composición de nutrientes del suelo e impide que la luz del sol llegue a las plantas.

NAVEGACIÓN DE RECREO

La navegación recreativa también afecta negativamente al medio ambiente. Las aguas residuales que estas embarcaciones liberan directamente al mar contienen patógenos que afectan al marisco y demás fauna, afectando a la salud humana. También los derrames de petróleo y la descarga de desechos sólidos al mar como plásticos, latas, nailon, etc., afectan a la calidad y la salubridad del agua, pudiendo provocar lesiones físicas a la fauna y a los humanos, alteraciones en la composición de los ecosistemas, daños ecológicos como resultado de la interferencia de plásticos con el intercambio de gases, ingestión de plásticos por mamíferos, enredos de tortugas, peces, aves y cetáceos. , etc.

También el arrastre de anclas sobre hábitats marinos está causando graves daños tanto al hábitat como a los animales.

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