Adéntrate con nosotros en el corazón de la naturaleza asturiana, donde la majestuosa Sierra del Sueve se alza imponente, ofreciendo un espectáculo de vida y paisajes inolvidables. Desde Destino Villaviciosa, te invitamos a descubrir este santuario natural, un lugar donde el tiempo parece detenerse y la belleza te abraza en cada sendero. Prepárate para sentir la brisa de la montaña y dejarte maravillar por la riqueza de su fauna y flora, una experiencia que te conectará profundamente con el alma de Asturias. Es más que una ruta, es un encuentro con lo esencial.
Este emblemático macizo, el Monte Sueve, es un tesoro geográfico que se eleva directamente desde el Mar Cantábrico, creando un microclima único. Sus laderas son un mosaico de bosques autóctonos, prados alpinos y formaciones rocosas que desafían la imaginación.
La Vida Salvaje y la Esencia del Sueve
La Sierra del Sueve es el hogar de los famosos caballos Asturcones, una raza equina ancestral que pasta en libertad por estas cumbres. Observarlos en su hábitat natural, galopando con la melena al viento, es un espectáculo verdaderamente emocionante y conmovedor.
Su presencia dota al paisaje de una fuerza ancestral, recordándonos la conexión indómita entre la tierra y sus criaturas. Son un símbolo viviente de la resistencia y la belleza salvaje de la naturaleza asturiana.
Pero el Sueve es mucho más. Sus frondosos hayedos y robledales guardan celosamente una biodiversidad asombrosa. Aquí, cada sendero es una invitación a «caleyar», a perderse por caminos que serpentean entre la vegetación exuberante y el canto de los pájaros.
Sentir el aire puro en la cara, escuchar el murmullo de los riachuelos y el suave crujido de las hojas bajo tus pies, es una terapia para el alma. La atmósfera se impregna de aromas a tierra húmeda y pino, una fragancia inconfundible que te acompaña en cada paso.
Alrededor de las faldas del Sueve, las pumaradas, esos campos de manzanos que visten de verde y flor las laderas, anuncian la cercanía de la sidra. Es la promesa de una recompensa refrescante tras la caminata, un sabor auténtico de Asturias.
Conquistando el Pico Pienzu y la Mirada al Cantábrico
La joya de la corona del Sueve es sin duda el ascenso al Pico Pienzu. Desde su cumbre, a 1.161 metros de altitud, la vista panorámica es simplemente sublime. Es uno de esos lugares donde el horizonte parece no tener fin.
Aquí, el cielo se funde con la inmensidad del Mar Cantábrico, ofreciendo una perspectiva única de la costa asturiana. En días claros, puedes distinguir la línea costera, las playas y la desembocadura de la Ría de Villaviciosa, un espectáculo que te dejará sin aliento.
La sensación de estar en la cima del mundo, con el mar a un lado y las montañas al otro, es una experiencia única. El viento susurra historias antiguas y el paisaje se despliega como un mapa viviente a tus pies.
Tras la aventura en el Pienzu, el descenso nos devuelve a la civilización con el aroma a salitre mezclado con el dulzor de las manzanas. Es el momento perfecto para disfrutar de una espicha en alguna sidrería local, brindando con un buen culín de sidra por la jornada.
La cercanía a la costa permite también completar la jornada de montaña con un «playazu» en alguna de las calas cercanas, sintiendo la arena bajo los pies y la espuma del mar. El contraste entre la cumbre y la orilla es parte de la magia de Villaviciosa.
Desde Destino Villaviciosa, te animamos a equiparte y lanzarte a la exploración del Monte Sueve. Comparte tus descubrimientos, tus fotografías y tus sensaciones con nosotros. ¡Esperamos tus historias para que otros se inspiren y vivan también esta inolvidable aventura asturiana!



