El gaitero de la portada
Volví a la portada de Santa María de la Oliva a última hora de la tarde, cuando el sol le da de frente, y esta vez llevé unos prismáticos. La semana pasada conté que en sus capiteles hay escenas de caza y que cuesta distinguirlas. Lo conté desde la acera, con el cuello estirado, y me quedé con ganas de verlas de cerca. En agosto explico piedras como estas muchas veces al día y nunca se me había ocurrido traer unos prismáticos.
Por el cruce seguían pasando coches. Una pareja que esperaba para cruzar miró los prismáticos y después hacia donde apuntaban, sin encontrar nada que justificara el aparato (llamaba más la atención yo que la iglesia, otra vez).
Los capiteles, las piezas que coronan las columnas y sobre las que arrancan los arcos, quedan algo por encima de la cabeza, lo justo para que nadie las mire sin proponérselo. La arenisca es porosa y rojiza, y el tiempo ha ido limando los bordes de las figuras. Con los prismáticos se ordenan un poco. Hay cazadores, hay perros y hay un animal grande que podría ser un jabalí. Una historiadora del arte cita precisamente esta iglesia, con su nombre antiguo de Santa María del Concejo, entre los ejemplos asturianos de la caza del jabalí tallada en piedra, un tema que relaciona con la imagen de la nobleza.
En uno de los capiteles de la izquierda, según se mira la fachada, entre tanta persecución, hay alguien que no persigue nada. Está quieto y toca lo que parece una gaita. Digo «parece» porque la piedra no da para más: se adivina el instrumento pegado al cuerpo y la boca puesta en él, y poco más. La misma historiadora cuenta que en los capiteles del románico asturiano los cazadores aparecen a menudo acompañados de músicos y bailarinas, como si la cacería fuera también una fiesta. Si eso es lo que hay aquí, el gaitero toca para los cazadores. Es una portada muy estudiada, y quien la conozca de cerca sabrá leerla mejor que yo; la mía es una lectura de acera y prismáticos.
Un músico de piedra no deja el sonido, pero deja otras cosas: la forma del instrumento, su tamaño al lado del cuerpo, cómo se sujeta, dónde van las manos. Con eso trabaja «Canteros del Sonido», un proyecto de arqueología musical que reconstruye instrumentos medievales asturianos a partir de su representación en la escultura de las iglesias. En la exposición que montó en 2024 en la Campa Torres, en Gijón, enseñó seis, y dos salieron de La Lloraza, en este mismo concejo: un pandero cuadrado y una vihuela de arco, es decir, un instrumento de cuerda que se tocaba frotándolo con un arco, pariente lejano del violín. El proyecto cita además figuras de Valdebárcena y de Fuentes.
Lo que no sabía hasta esta semana es que la Oliva es uno de los principales focos de ese proyecto, según la agenda del Ayuntamiento, y que en su concierto sonará «la gaita medieval de La Oliva». Supongo que sale de este capitel, porque no he visto otro gaitero en la portada, aunque no lo he podido comprobar. Si es así, otros han llegado mucho más lejos que yo con mis prismáticos: de la figura al instrumento, y del instrumento al sonido.
El domingo 18, a las siete de la tarde, hay en el Teatro Riera un concierto de «Canteros del Sonido», con una pequeña exposición de instrumentos en el vestíbulo. No sé qué piezas van a tocar. Sí sé que la próxima vez que pase por delante de la Oliva, a pie o en coche, levantaré la vista hacia ese capitel, y que ya no podré verlo callado.
Fuentes
[1] M.ª Soledad Álvarez Martínez, «El discurso iconográfico del románico asturiano», pp. 67–86, en Románico Digital (Fundación Santa María la Real), consultado el 5 de octubre de 2026. https://www.romanicodigital.com/sites/default/files/pdfs/files/3-El%20discurso%20iconogr%C3%A1fico%20del%20rom%C3%A1nico%20asturiano.pdf
[2] Clara Rey-Stolle Castro y Ana Piquero García, «Restauración de la iglesia de Santa María de la Oliva (Villaviciosa)», Liño. Revista Anual de Historia del Arte, 14, Universidad de Oviedo, 2008, p. 168. https://reunido.uniovi.es/index.php/RAHA/article/view/388
[3] Ayuntamiento de Gijón, folleto de la exposición «Canteros del Sonido», Campa Torres, 27 de junio a 29 de septiembre de 2024.
[4] Amantigua, «Canteros del sonido», 2022.
[5] Ayuntamiento de Villaviciosa, web de cultura, «Agenda cultural de otoño», consultada el 16 de octubre de 2026. https://www.culturavillaviciosa.es/cultura/noticias/agenda-cultural-de-otono_850_11_1978_0_1_in.html
Fotografía: © Berto Ordieres Fotografía.
Nota de la redacción: la descripción completa de la iglesia, con más fotografías y su localización, está en la ficha Iglesia de Santa María de la Oliva.
Llegó al concejo hace dos años y medio para un verano de guía y decidió quedarse. Sabe más de sus iglesias que casi nadie y menos de su vida que casi todos.
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